Historia del Juego de la Oca

Posted by Publicado por Paulo Hernández On 14:55

juego de la oca"De oca en oca y tiro porque me toca".
Cualquier jugador célebre sobre Juego de la Oca.

El camino del Juego (a secas, porque ya sabemos a cual de los tropecientos juegos que existen nos referimos) es tan largo y tortuoso a través de la Historia como su propio tablero. Numerosas fuentes pretenden agenciarse su denominación de origen, los griegos que si su disco de Festo demuestra que gastaban tiempo lanzando dados y moviendo fichas mientras fundían Troya a flechazos. Bueno, seamos precisos: no realmente todos los helénicos, sino los académicos y la gente de museos sostienen esta tesis, enclaustrados en asuntos serios, polvorientos y poco mundanales.



Pero alejándonos de ese asunto oscuro del mundo de la ludoarqueología nos quedarían varias versiones más del cuento. Por ejemplo, que nació en la cortés, maquiavélica y siniestra Italia de la poderosa familia Medici, motor del Renacimiento humanista, concretamente en la Florencia de las repúblicas comerciales que se reían de medio globo terráqueo. Y es que amasando tanta prosperidad destacaban como reyezuelos del montículo histórico donde retozaba la Humanidad en sus partes. Y el Juego podría ser una manifestación del bienestar de la Cosa, "de ganancia a ganancia y tiro porque...no tenemos reyes insolentes aquí", diría un florentino.




Con reclamos turísticos, quizá, se remonta la raíz del origen hasta los templarios del año de la pera (siglo XI, más que menos) como un método de enseñar al sufrido y harapiento peregrino que iba por el Camino de Santiago, siguiendo la Vía Láctea como quien no quiere la cosa y con la Vieira como testigo divinal del suceso, para que no se extraviara entre las medievales sendas de pueblos y campesinos gritones, pretendiendo llegar atravesando la penitencia y paz de los campos castellanos hasta revivir en el vergel musical de Galicia, encontrando el sentido del Viaje sobre todo al volver a casa. Que el camino es ida y vuelta (un "progreso y un regreso") y eso no lo enseña el Juego muy bien. Pero sí muestra los despropósitos y lugares de descanso o tránsito que podemos encontrar mientras andamos con formas simbólicas: pozos, laberintos, posadas, puentes o la muerte (y ahí se acabarían todos los senderos para el Ego). No sé si los templarios sacarían unas horitas para echar partidas, después de tanta batalla y mazazos a los heréticos y también rezo suave y calmado (pugna et ora).




En la era informática llegó el Gran Juego de la Oca que veía por supercable en el monitor de mi televisión, que cambiaba de canal girando una rueda. El paladín de la sonrisa Emilio Aragón enardeció (e inundó a Iberoamérica de él, por desgracia) el género de gameshow con una muestra de concursantes luchando en el barro, metiendo la cabeza en cajas de plástico pletóricas de insectos, ranas y artrópodos. Las masas pasaron al Grand Prix de Ramón García y en un giro copernicano, el programa perdió audiencia y los tableros ganaron compras. Sobre todo porque llegó el auge de Kasparov y Karpov y se vendieron a montones los de ajedrez, cuyos diseñadores incluyeron detrás el del Juego para despistar y atraer visitas al Camino de Santiago, que debían soportar como auténticos guerreros aqueos de la Ilíada. Al final todo encaja.

1 Comment

  1. Anónimo Said,

    Feaso ! jeroglificos en una pagina de internet ! o sea necesito entender las letras y en si las palabras ! GILeees !

    Posted on 18 de noviembre de 2009 a las 19:38

     

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