"La más larga caminata comienza con un paso."Proverbio hindú.
Es posible que muy pocos hayamos imaginado de pequeños que el gracioso, llamativo y atractivo juego "Escaleras y Serpìentes" (al menos en aquellos tiempos de infante, por las ilustraciones) tiene un trasfondo que nos remonta a señores serios de la India, vacas sagradas y ratas en parrilla tomando humo, viudas incendiándose, tigres y cazadores con máscaras al revés, y en concreto al estamental hinduísmo, la llamada religión "de los tres millones de dioses", aunque dicen que en realidad es "Uno", el Brahma (redoble de tambores). Uno y muchos. Para entendernos: un puñado, que en la mano es uno, pero en la cazuela son un montón de granos de lentejas desperdigadas, por ejemplo.
Yo lo descubrí cuando tuve el infortunio de darle la vuelta al tablero de ajedrez. No, no había juego de la Oca (sobre el que me explayaré en breve). Ante mis ojos se vislumbraban una centena de casillas, enmarañadas por una red de ofidios por un lado, escaleras por otro, y mi curiosidad creció como el universo cada segundo cuando me fijé en que había frescos y originales dibujitos de monigotes, niños, realizando acciones bondadosas cargadas de Bien (como compartir un caramelo con otro, como auténticos serafines celestiales) o traviesas, partícipes de la Maldad Tenebrosa (pegar a un enano). Entonces, puse una ficha en posición de inicio. La recuerdo: era verde. Me gustaba el reptiliano color porque se me asemejaba a un minidinosaurio, animales extinguidos que todavía me siguen apasionando. También el dólar es verde verdura, aunque dudo que tenga escamas debido a su "fluidez" (chiste fácil). Y sí, gané. Es fácil cuando juegas sin competidores.

Pero lo cuento: al lanzar los populares dados, salió algo así como un "diez" o un "once", e ipso facto desplegué mi reptil hasta donde correspondía: ¡una escalera! Así que la cosa iba de subir y bajar según tocara. Pero bueno, al final me acabé aburriendo (y/o mareando), aunque ejercité las articulaciones de las manos tirando los cúbicos encima de la mesa, y eso como calentamiento antes de jugar tenis está genial. Quizá si hubiera sabido la verdad, que estaba jugando en realidad al Paramapada Sopanam (también conocido como "Escalera a la salvación") se me escapara un respingo. Y es que Escaleras y Serpientes está basado en una antiquísima herramienta de "enseñanza de valores" de las tradiciones hinduístas: la casilla cien es la salvación o el nirvana (Moksha) y en teoría hay que llegar ahí.
Los victorianos, puritanos hasta lo risible y amantes del "vivir con decencia" aunque tengas que llevar un vestido de dos toneladas, vieron naturalmente en el Moksha Patamu (como también era denominado) que encontraron en su "Joya de la Corona" (la India británica) una fuente noble de valores morales, donde la fe y la humildad se representaban con escaleras de ascenso hacia un estadio superior, y la ira, la pasión, por las malévolas víboras descendentes hacia formas inferiores por medio de su lomo. El azar "de la vida común" que se contiene en los dados, nos revela el fondo determinista del hinduísmo: hagas lo que hagas estás condenado. No depende de ti, sino de la tirada ("de los dioses") qué llegarás a ser en el futuro. Así, los brahmanes, sacerdotes de tal religión y "élite", disertaban a las frágiles pero hambrientas neuronas infantiles lo que estaba bien o mal según medida. Y es que, como nos han enseñado los capiteles de las iglesias románicas, la publicidad religiosa en iconos da excelentes resultados.
Elementos del juego:
Los victorianos, puritanos hasta lo risible y amantes del "vivir con decencia" aunque tengas que llevar un vestido de dos toneladas, vieron naturalmente en el Moksha Patamu (como también era denominado) que encontraron en su "Joya de la Corona" (la India británica) una fuente noble de valores morales, donde la fe y la humildad se representaban con escaleras de ascenso hacia un estadio superior, y la ira, la pasión, por las malévolas víboras descendentes hacia formas inferiores por medio de su lomo. El azar "de la vida común" que se contiene en los dados, nos revela el fondo determinista del hinduísmo: hagas lo que hagas estás condenado. No depende de ti, sino de la tirada ("de los dioses") qué llegarás a ser en el futuro. Así, los brahmanes, sacerdotes de tal religión y "élite", disertaban a las frágiles pero hambrientas neuronas infantiles lo que estaba bien o mal según medida. Y es que, como nos han enseñado los capiteles de las iglesias románicas, la publicidad religiosa en iconos da excelentes resultados.
Elementos del juego:


2 comentarios
Es interesante, la verdad es que me he quedado impresionado. buen comentario y bun blog.ELY.
Posted on 11 de marzo de 2009 a las 19:53
Ojala y alguien me pudiera decir donde encontrar un ejemplar del juego aserpientes y escaleras que alla por 1980 publicaron un grupo de maestros y que fue disenado para la ensenanza de la historia de Mexico.
Posted on 2 de diciembre de 2010 a las 11:38
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