Historia del Blackjack: Cervantes

Posted by Publicado por Paulo Hernández On 22:42

Por inverosímil que parezca, a veces las fronteras entre el casino y la literatura se tocan y aparecen curiosidades muy reseñables. Tal es el caso de los orígenes del Blackjack, la veintiuna, otro popular y más antiguo juego de cartas (tan españolas), consistente en reunir, sumando tarjetas, hasta una puntuación de veintiuno (de ahí el nombre, ¿a que suena inesperado?). Entre las calles de Salamanca y Madrid de la Edad de Oro de las letras españolas, además de duelos en callejones oscuros se agitaban nuevas obras artísticas que desafiaban todo lo visto hasta entonces, y el hampa, las "mafias" de gremios y la picaresca con ellos, nutriéndolos o incluso logrando que los criminales más listillos sean protagonistas.

Justo ahí aparece Rinconete y Cortadillo, una novela olvidada por muchos que yace bajo la sombra del Quijote, como un actor de una película demasiado famosa. Este libro, del Cervantes tardío y conocedor de asuntos turbios del hampa y sus métodos de actuación, revela por vez primera en todo el mundo los orígenes del Black a través de unos tramposillos además de contar cómo se meten en un gremio mafioso y hacen trabajillos sucios encargados por los estamentos más privilegiados de la riquísima Sevilla del siglo XVII, la que monopolizaba el caudal áureo de las Américas. Exactamente: las raíces del Blackjack aparecieron en la España de la Contrarreforma.




Y podríamos preguntarnos: ¿por qué si había tanta fortuna existían los pícaros y truhanes?
Lo que "estaba de moda" era vivir por la patilla sin trabajar, sobre todo si sabías que ni un maravedí indiano acabaría en tus manos, sino en la bolsa (que no bolsillo) de la nobleza y la Corona. Con una cosmovisión decadente no sólo del presente, sino también del futuro, los jugadores de la veintiuna, en su mayoría de clases populares, gastaban el tiempo soñando con ganar mucho dinero. Así comienza la historia de Rinconete y Cortadillo: van a la aventura por el oro, no por gloria ni nada más. Y es que el dinero ha movido masas desde que apareció, y conseguirlo todavía más.

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